El Urkiola Mendi


“Urkiola Mendi es ante todo un espacio donde un conjunto de profesionales de la hostelería tenemos un proyecto que, cada día, se va configurando con la colaboración de todas aquellas personas que deciden visitarnos. Comemos, bebemos, oímos música, charlamos, intercambiamos ideas, etc…El día que creamos que hemos terminado con el proyecto será el momento de comenzar otro nuevo, esto significa que mientras tanto, intertaremos mejorar este punto de encuentro con la mejor de las intenciones.”

 

Nuestos clientes nos definen:

La ciencia ha concluido, hace poco, que la variedad de alimentos con que la especie humana se nutre, desde los tiempos del cavernario, es la responsable de su inteligencia.

Y no me ha causado ninguna sorpresa, sino una confortable sensación hedonista.

Es natural que por tanto, los humanos tiendan a comer de todo y si ese todo es bueno, miel sobre hojuelas.

En la vorágine de la cultura alimentaria, todos nos igualamos y por vericuetos aristotélicos , tendemos a lo optimo. Gracias al devenir, unas gentes nos especializamos en comer y otros en darnos de comer, y naturalmente, estos últimos , también comen, aprovechando que hay otros más que les dan de comer.

Cuando visitas Urkiola Mendi, cumples con el designio de comer bien para alambicar la inteligencia, llevas a cabo el designio natural de optimizarte. Para ello en sus fogones hay otros que han sublimado el “Arte Cisoria” y nos regalan el paladar , sublimando nuestros sentidos y por ende nuestra inteligencia.

Urkiola Mendi es ese lugar en que los seres humanos vamos a hacernos más listos, mas capaces y mas alegres. En un despliegue de voluntad, Urkiola Mendi, nos apadrina, nos cuida, nos regala sensaciones texturales de todo tipo: grandes aromas de carnes en su justa sazón, sutiles colores y su paleta de gradientes, sabores evocadores en el recuerdo o en la vanguardia, texturas sorprendentes que nuestra completisima dentición agradece por que las tiene que agradecer…hasta tactos fugaces (a no ser que coman Ustedes con las manos, extremo que no les aconsejo).

No hay duda que después de abandonarnos al hedónico viaje gastronomito de la cocina de Urkiola Mendi, despertamos a nuevas dimensiones, ascendemos en la escala que comenzó cualquier Australopiteco y finalizamos la experiencia más sabios.

No se me ha olvidado el sentido acústico. Independientemente de los crujientes, las fracturas de los hojaldres, los suaves deslizamientos de los peces, que oímos en nuestra cavidad craneal mientras degustamos, Urkiola Mendi nos transporta a sonidos externos en forma de veladas musicales, lo cual nos lleva a considerar gastronomía y música como complementos que vienen a ser de antiguo, como ontológicos.

El hedonista que tenemos todos dentro merece ser tratado muy bien, el sabio que todos llevamos a cuestas necesita ampliar horizontes y , francamente, la ciencia parece que está de nuestra parte. La experiencia Urkiola Mendi es espiritual, pero consistente.

Yo, humildemente confieso que desde que frecuento este lugar, hasta resuelvo mejor las ecuaciones de Laplace…

Placer inteligente, eso es Urkiola Mendi…¿Alguien da más?.

 

Antonio Terán y Pando.

 

 

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