Hay productos que, a fuerza de estar presentes permanentemente en nuestras cocinas y mercados, por suerte incluso a buen precio, comienzan a pasar inadvertidos en nuestras cartas y no son, ni mucho menos, corrientes ni vulgares, todo lo contrario, la merluza es uno de los pescados mas exquisitos, sanos, versátiles y finos.
Asada a la brasa de carbón de encina resulta perfecta, sabrosa, con ese toque de la leña o el carbón, leve, sutil, elegante. Un poco de aceite de oliva arbequina hace que el resalte completamente la sutileza del pescado.
Para que todo esto ocurra debe ser fresquisima, de anzuelo o palangre, una trancha de unos 5 cm de alta y a la parrilla unos minutos por cada lado, lo necesario pero nunca en demasía. Luego unos granos de sal gruesa y el oliva, o esa sal en escamas tan de moda de unos años a esta parte.
Acompañada de una sencilla ensalada de lechugas y cebolleta, el resto me parecen fuegos artificiales innecesarios cuando algo ya es bueno en si mismo.

En el Urkiola Mendi no nos suele faltar, todo el año, quien la prueba repite, eso hago yo mismo y espero que tu también, cuando quieras te esperamos, la Reina y yo.